Agile, Scrum, pandemia y otras blasfemias

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19 March 2021

Seguramente tu organización hace mucho o poco emprendió una nueva forma de hacer las cosas de manera "ágil". Hoy día en los pasillos escuchas: "entiendo estará listo para el siguiente sprint", "Tenemos stand-up meeting en 5 min.", "¿Cómo te fue en la entrega con el Product Owner?".  Pues sí, probablemente es la jerga de moda aún hoy, a pesar que ya han pasado más de 30 años de un artículo titulado: “The New New Product Development Game” del HBR.

Actualmente Scrum tienen hordas de entusiastas y detractores, pero... realmente está ayudando a las empresas a ¿hacer un mejor trabajo?

Solo un vistazo al 14avo reporte anual de Agile descubrimos no solo una adopción masiva en sectores tales como tecnología, servicios financieros, gobierno, seguros, manufactura, telecomunicaciones etc. sino que  esta adopción les ha permitido aumentar hasta un 58% la satisfacción del cliente, 54% el valor del negocio, 48% las entregas a tiempo y 45% en calidad, también no está de más decir que con un 57% de adopción de Scrum frente a otras técnicas ágiles tenemos un claro vencedor.

Scrum es un marco de trabajo prescriptivo y de la misma manera que una aspirina no se usa tratar todos los males del cuerpo, Scrum tampoco lo es. Scrum no se adapta a todos los tipos de empresa ni a todas las culturas ni a todas las formas de pensar. Peor aún, mal implementada podría terminar haciendo más daño que bien.

Scrum for dummies

Scrum es realmente simple:

Actores: Product Owner (Especialista en los requerimientos funcionales de la iniciativa), Developers y Scrum Master (facilitador y guía).

Ciclos iterativos cortos: (planeación de sprint, ejecución, liberación y retrospectivas) menos de un mes, idealmente dos semanas.

Rituales: Backlog de historias, planeación de sprint, reunión diaria de pie, ejecución de sprint, reunión de entregables, retrospectivas y vuelta otra vez a empezar.

Luego de eso te encuentras con la dura realidad: ciertamente es un marco de trabajo sencillo, sus reglas se escriben en menos de 20 páginas, pero, su implementación no es trivial. Y acá es donde radica el problema, se necesita formación y experiencia. Scrum lejos de ser rituales + herramientas, habla de valores que se fundamentan en el [manifiesto ágil del 2001](https://agilemanifesto.org/):

  • Apertura: Todos los miembros - incluyendo los stakeholders - acuerdan transparencia en el proceso.
  • Compromiso: Cada miembro se compromete en realizar los esfuerzos necesarios para cumplir la planeación y objetivos del sprint.
  • Coraje: existirá conflictos, desacuerdos, toma de riesgos y momentos de vulnerabilidad, pero se tendrá la entereza necesaria para pedir ayuda como equipo.
  • Enfoque: Enfoque exclusivo en el Sprint, eliminando distracciones.
  • Respeto: Cada miembro tiene un profundo respeto por su par, compañerismo y confianza.

El verdadero Scrum

En esas cinco premisas radica el verdadero Scrum, pero no basta memorizarse los valores, es realmente entenderlos, defenderlos y profesarlos, hoy día hay cientos de cursos que en un par de días te otorgan una certificación... pero realmente ¿es así de simple? no.

Ser un Scrum Master no es nada más una persona que se encarga de facilitar los rituales, es un guía que fomenta la colaboración y la no micro administración, también trabaja para liberar de impedimentos al equipo y llevarlos a soluciones exitosas.

Y es que equipos autoadministrados no tienen cabida en empresas patológicas ni burocráticas, empresas que deben entender desde su c-level como promover e incentivar Agile.

Product Owners que no dedican el tiempo necesario para explicar las reglas y expectativas del negocio - o quizá no tienen la habilidad de trasmitirlas efectivamente-, no aportarán lo necesario para obtener resultados aceptables, incluso programadores celosos de su conocimiento que prefieren trabajar aislados y no valoran la "inteligencia colectiva" tampoco pueden estar en Scrum.

Scrum en pandemia

El Covid-19 nos ha traído aún más incertidumbre a nuestra ecuación, con una evidente brecha comunicacional que nos esforzamos en llenar con muchos e-mails, chats y videoconferencias, sin embargo, la ambigüedad es galopante y se traduce en aún más desperdicio. Precisamente por eso los valores de Scrum son ahora más relevantes que nunca, pues tener el enfoque, respeto, compromiso, coraje y apertura claramente harán la diferencia.

Quizá en estos tiempos de pizarrones digitales donde dejaste atrás los Post-it® para transitar las distintas historias, te das cuenta de que hay algo más que te hace falta; podría ser que llevas muchos proyectos al mismo tiempo, podría ser que tienes un equipo grande y te planteaste tener un Scrum de Scrums, ¿un Scrum Enterprise? hum... pero esa es otra blasfemia que me gustaría compartir más adelante.

¿Tienes comentarios al respecto? ¡comparte!, Hasta la próxima.

Jorge Carvajal.